Introducción
Los fenómenos perturbadores se refiere a un acontecimiento o situación catastrófica que causa daño significativo, pérdidas materiales, lesiones o incluso pérdida de vidas humanas. Pueden ser naturales, como terremotos, inundaciones o huracanes, o de origen humano, como accidentes industriales o conflictos armados. Los desastres tienen un impacto negativo en las comunidades y requieren esfuerzos de recuperación y ayuda para mitigar sus consecuencias, estas cada vez son mayores por las propias características de los países, el avance tecnológico y la situación atmosférica; una emergencia mayor o un desastre, es cuando se ve superada la infraestructura de respuesta de una comunidad o un país, esto implica un daño muy extenso y en diferentes tiempos y escalas.
Existen los daños que se presentan por el propio fenómeno de forma instantánea, es decir, las personas, objetos, infraestructura urbana o de producción, servicios como agua potable, energía eléctrica, transporte y distribución de productos básicos, alojamiento y forma de preparación de alimento, entre otras, que al ser dañados de forma inmediata, son el primer flagelo al que deben enfrentarse las personas afectadas; estas personas y esta infraestructura requiere de atención inmediata. El segundo resultado mediato se percibe al cuantificar los daños ocasionados que corresponden a las pérdidas y alteraciones sufridas por las instancias que ofreces todos los servicios indispensables, como pueden ser las plantas de aguas, las plantas eléctricas, la distribución de combustibles, la seguridad pública, el abasto de alimentos y de forma muy particular los servicios de salud.
Debemos entender que al igual que otros servicios básicos, la infraestructura de salud tiene un papel fundamental en la primer respuesta ante el emergencia mayor y el desastre, pero si consideramos la segunda parte inmediata de las consecuencias del fenómeno, nos damos cuenta que esta infraestructura de salud pudo haberse afectado. En el caso de una emergencia mayor o desastre, los servicios de atención médica que conservan íntegras sus instalaciones y su capacidad de respuesta, carecen de la capacitación, liderazgo y poder organizativo para atender la demanda extraordinaria, esto genera una doble situación, ya que se debe actuar, pero puede no contarse con la infraestructura, provocando de forma importante, una capacidad y tiempo de respuesta lentos e insuficientes; es muy posible que la estructura física sufra deterioro, pero el personal de salud queda, la mayor parte de las veces, con la capacidad de responder ante las circunstancias de emergencia del área.
Los programas diseñados para satisfacer las necesidades específicas de atención médica en situaciones de emergencia y desastres reciben escasa prioridad. Es necesario capacitar a todo el personal de salud en la organización y preparación de la respuesta de las instituciones de salud en este ámbito; diseñar los planes y programas de prevención, atención y restablecimiento para las organizaciones de atención a la salud y la respuesta propia del personal de salud en sus diversas especialidades esto les permitirá responder ante la necesidad de atención de la población en cualquier tipo de circunstancia, ya sea con la infraestructura de salud existente o improvisando centros de atención y hospitales de sitio, para continuar con su labor y con celeridad y apremio en el momento en el que muchas personas se ven afectadas por el propio fenómeno.